Indra lanza su radar naval de última generación ante la millonaria renovación de las flotas europeas
La tecnológica presenta el Prisma-S, su radar naval más avanzado, un sensor multifunción 4D Full Digital. La compañía toma posiciones ante la avalancha de nuevos programas de países como España, Alemania o Francia y el gran proyecto de corbeta europea
Europa está renovando su flota de superficie a contrarreloj. En los últimos meses, Alemania ha cancelado uno de sus mayores programas navales, Suecia ha primado la rapidez de entrega al elegir fragata y varios países revisan sus planes por retrasos y sobrecostes. En ese contexto, Indra presenta por primera vez el Prisma-S, un radar de barrido electrónico activo (AESA) 4D Full Digital que, según la compañía, está diseñado para equipar a los buques militares europeos y aliados de próxima generación con las capacidades de vigilancia aérea y de superficie más avanzadas.
Alemania es el caso más llamativo. Su Ministerio de Defensa canceló el programa F126 de seis fragatas antisubmarinas tras años de retrasos y sobrecostes bajo el astillero neerlandés Damen, y con el cambio de contratista el coste total superaba los 18.000 millones de euros. Berlín ha encargado cuatro fragatas MEKO A-200 a TKMS, con opción sobre otras cuatro.
En el norte, el Reino Unido mantendrá sus ocho fragatas Type 26 y Noruega ha comprado al menos cinco por unos 11.500 millones de euros. Francia apuesta por su FDI: el país galo, Grecia y Suecia han encargado 13 en total, y Suecia la eligió en mayo para sus cuatro fragatas Luleå.
Dinamarca aún no ha decidido, pero la FDI compite con la Arrowhead 140 de Babcock y una segunda serie de las F-110 de Navantia. En el lado contrario, el programa ASWF de Países Bajos y Bélgica acumula retrasos y Bélgica decidirá antes de fin de año si continúa o busca una alternativa.
España avanza con las F-110. La primera se botó en septiembre de 2025 y la segunda hace apenas una semana, en Ferrol, dentro del programa de cinco unidades previstas. Pero Navantia y la Armada ya están trabajando en la siguiente generación, las F-110 Flight II, con características más parecidas a la de un 'destructor' naval. La compañía española ya está explorando opciones para exportar el barco a mercados como el de Estados Unidos.
La corbeta europea
Por encima de todos estos programas está la corbeta europea (EPC), el proyecto naval más ambicioso de la cooperación continental. Es una iniciativa PESCO, liderada por Italia, España, Francia y Grecia, en la que participan 46 empresas de 12 países, y busca una corbeta modular, multipropósito e interoperable para varias marinas europeas. La fase actual aspira a un diseño certificado y a un prototipo de dos variantes: una de combate (Full Combat Multipurpose) y otra de patrulla de largo alcance (Long Range Multipurpose). En febrero, Navantia y Fincantieri firmaron un memorando para gestionar el programa mediante una empresa conjunta y comercializar la versión de combate a otros socios europeos.
Es precisamente en esa generación de buques donde Indra quiere colocar el Prisma-S. Según la compañía, es el más avanzado de sus radares navales: un sensor multifunción 4D Full Digital capaz de cubrir a la vez guerra antiaérea, antisubmarina y designación de blancos a larga distancia. A los datos de distancia, azimut y altitud suma la velocidad del objetivo, lo que permite seguir su trayectoria y designarlo con precisión. Además, está preparado para operar en entornos electromagnéticos saturados y resistir las contramedidas del adversario, una capacidad que Indra considera decisiva para asegurar la superioridad europea y aliada en escenarios cada vez más complejos.
Fuente: El Economista