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23, 24 y 25 de Mayo 2028
19, 20 y 21 de
MAYO de 2026

- FECHAS CONFIRMADAS -

Diversificación, innovación y apertura de mercados: la estrategia del naval español frente a la volatilidad global

El dominio en buques de alto valor añadido, las oportunidades en materia de defensa y el conocimiento adquirido en propulsiones limpias son algunas de las claves que han situado al naval español a la vanguardia europea del sector.

La industria naval española atraviesa actualmente uno de sus mejores momentos históricos, impulsada por niveles de contratación récord en los últimos 15 años y una ocupación que ronda el 80 % de la capacidad productiva en regiones clave como Galicia. Los datos oficiales que maneja el Gobierno de España revelan que, a cierre de 2025, la industria mantenía el pulso comercial tras sumar 24 nuevos contratos (66 246 GT) a una cartera de pedidos valorada en 3000 millones de euros conformada por 64 pedidos y 118 781 GT, un 30 % más que en el ejercicio previo. Y, además, con un alto componente exportador: el 75 % de los GT corresponden a buques para el mercado internacional.

La industria española recoge los frutos de una estrategia bien definida. La fuerte diversificación estratégica hacia buques de alto valor añadido —como oceanográficos o unidades de apoyo de última generación para la industria acuícola— y el liderazgo tecnológico en materia de transición energética, destacando en soluciones de propulsión alternativa y buques para la eólica marina, así como proyectos de envergadura en el prometedor ámbito de la defensa, han sido claves para alcanzar este buen momento, como apuntan a IP los responsables de los principales clústeres del sector de la construcción naval española.

“Creemos que es un momento histórico, los tres últimos años han sido muy potentes”, indica José Francisco Fernández Aparicio, secretario general de Pymar, sociedad que agrupa a los pequeños y medianos astilleros privados del país. “El sector naval español atraviesa un momento positivo en términos de carga de trabajo y posicionamiento en segmentos de alto valor añadido”, señala Eva Novoa, directora general de Soermar, centro tecnológico del sector español.

La valoración desde Galicia y Euskadi, dos de los motores nacionales de la industria española, es similar. “Estamos en un buen momento de contratación, porque a nivel mundial está siendo muy elevada. Aprovechamos ese tirón, pero hay que pensar ya en el próximo periodo a partir de 2028”, dice Óscar Gómez, gerente de Aclunaga, Asociación Clúster del Naval de Galicia. “No sé si es el mejor momento de la historia del sector de Galicia, pero sí es uno de ellos”, comparte Enrique Mallón, secretario general de Asime, la Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia. “Creo que el momento es bueno, lo dicen las cifras”, apunta Sarai Blanc, directora del Foro Marítimo Vasco.

Pero la realidad geopolítica actual, en el corto plazo, y los retos estructurales de futuro que afronta el sector en lo laboral, en el largo, empañan el balance. La buena noticia, si la hay, es que esta vez la industria afronta la coyuntura desde una posición de fortaleza.

CRISIS GEOPOLÍTICA: UN SECTOR EN ALERTA

En un sector altamente internacionalizado, que exporta entre el 80 % y el 90 % de su producción, cuya cadena de valor también depende en buena medida de componentes importados, que, a pesar de los progresos, sigue estando estrechamente vinculado al mercado de los combustibles fósiles y que es muy sensible a las fluctuaciones macroeconómicas, los vaivenes del conflicto en Oriente suponen una amenaza directa.

La respuesta pasa por aprovechar el potencial que ha llevado a la industria española, y europea por extensión, a liderar la transición tecnológica y energética en el sector y a mantener la apuesta que le ha llevado a este buen estado de salud: diversificación de sectores, proyectos de alto valor añadido en segmentos emergentes y enfocados siempre hacia la transición energética. Muchos de los proyectos que se construyen en las gradas de los astilleros españoles ya cuentan con soluciones alternativas de propulsión, desde el consolidado GNL a sistemas más innovadores basados en hidrógeno, metanol o baterías eléctricas. Las energías limpias ya impulsan la industria. España, por ejemplo, se ha convertido en líder europeo y referente mundial en buques de apoyo a la eólica marina. Las cuatro organizaciones, Pymar, Aclunaga, FMV y Asime, coinciden en que es uno de los principales nichos de mercado y que la posición lograda por España, así como las expectativas generadas por el futuro desarrollo de polígonos de eólica marina en diversos países —entre ellos la propia España—, son una oportunidad única, tanto por el conocimiento adquirido en la fabricación de componentes como por el historial de buques ya entregados o que están en cartera.

El punto de inflexión geopolítica también ha situado al segmento militar como uno de los futuros motores de la industria. Se mantienen fuertes los segmentos de investigación, acuicultura, todo lo relacionado con el pasaje –desde ferris limpios a megayates–, sin dejar de lado el nicho tradicional de la pesca, que también deberá afrontar su propio proceso de transición en los próximos años.

Un análisis de la cartera de pedidos de los principales astilleros privados españoles –muchos de ellos presentes en esta edición de SMM– basta para constatar no solo el alto nivel de diversificación de la industria, sino también la complejidad, la innovación y el valor añadido de la gran mayoría de los proyectos en construcción, que desgranamos a continuación.

Fuente: Industrias Pesqueras