19, 20 y 21 de Mayo 2020
 
   


La empresa viguesa Islas Industries establece la primera fábrica española en los Emiratos Árabes


La compañía, que preside el joven empresario José Antonio Silva, participa en una inversión de 5,8 millones en una fábrica en Dubai que da trabajo a 670 personas Internacionalización es un término que economistas y políticos recurren constantemente en sus intervenciones para animar e impulsar el desarrollo económico de las empresas. Lo cierto es que muy pocos empresarios se deciden a dar ese paso, bien por desconocimiento o bien por temor a invertir en terceros países. Pero existen excepciones, quizás en Galicia una de las primeras fue Pescanova, y la última la compañía viguesa Islas Industries que acaba de inaugurar la primera planta de producción industrial española en los Emiratos Árabes con un joint venture al 50% con el empresario hindú musulmán Khizar Edross.
¿Cómo se llega a tener una fábrica en los Emiratos Árabes? El presidente de Islas Industrias, el joven ingeniero técnico industrial José Antonio Silva (Vigo, 1973), que pertenece al Foro de Internacionalización del Círculo de Empresarios de Vigo, explica la trayectoria de la empresa:
"Mi padre, Antonio Silva Bas, comenzó como peón en el astillero Barreras a los 14 años. En el año 1973, viaja a Rusia, ya como encargado, para construir unos pesqueros, y a su regreso, con otros socios, funda la matriz de lo que hoy es Islas Industries que trabaja como auxiliar del naval. El gran salto se produce en el año 1995 cuando nos hacemos fuertes en el sector de refrigeración industrial, plantas de procesado de alimentos y calderas de vapor. El segundo gran salto tiene lugar en 2004 cuando logramos ampliar nuestra carta de clientes y alcanzamos una facturación de 5,5 millones de euros que en el presente año serán 13,5".
A partir de aquí, Islas Industries crea un conglomerado empresarial [ver cuadro adjunto] cuya cabecera es EGGEA International que surge a raíz de una misión comercial que organiza Asime a China. José Antonio Silva participa en ella pero se queda una semana más para establecer sus propios contactos. Allí conoce al asturiano Roberto Cabana del Valle que le introduce en el círculo empresarial de Shangai, aunque "algunos miembros de las expedición no lo entendieron muy bien" explica.
"Allí creamos Isla Global, una compañía para que nos suministrase material a bajo coste pero de alta calidad. Después comenzamos a vender a otros clientes materiales como válvulas petrolíferas a México, chapas para enlatado de productos a Portugal o el casco del buque 254 al astillero de Viana do Castelo, que tuvo un coste de 3,5 millones de euros".
Después de vivir dos años en Dubai, Silva conoce a un hindú que le ofrece la posibilidad de conocer a un intermediario en Oriente Medio. Después de un año de negociaciones, de tiras y aflojas, de ganarse la confianza mutuamente, crean de una joint venture, Armstrong Islas Industries, que en los seis meses de vida consigue importantes contratos en el propio Dubai y en Kuwait, Jordania y Qatar.
"Antes de asociarme con Khizar Edroos tuve decenas de entrevistas. Khizar era el único que hablaba mi mismo lenguaje industrial. Era el único que tenía los pies en la tierra y que me enseñó su industria, algo que otros no hacían".
La planta de Dubai, la primera propiedad de un empresario español, ocupa una superficie de 50.000 metros cuadrados y da trabajo a 670 personas. Uno de sus contratos es para la fabricación del "Multi-Type Aircraf Dockig System", que consiste en las plataformas de aproximación [una especie de andamios automáticos] para la reparación de aviones de Airbus y Boeing de la flota de Emirates Airlines.
"Nuestro éxito está en que ofrecemos calidad y el rendimiento más excelente. En Oriente medio las empresas son poco cumplidoras, con baja calidad, incumplen los plazos de entrega y tienen altos precios. Nosotros hemos aportado plazos de entrega muy estrictos, precios muy competitivos y una calidad excepcional".
La política empresarial de Islas Industries pasa por que el encargado de los proyectos sea español casi todos gallegos y la mano de obra local.
Silva anima a los empresarios gallegos a la internacionalización, pero advierte de que siempre es necesario la elección de un buen socio local "sino no hay nada que hacer" y en segundo lugar, adaptarse a la cultura de ellos. "Ellos nunca van a adaptarse a ti", avisa.
En el próximo año la compañía de Shangai abrirá una planta de producción de bienes de equipo y en estos momentos José Antonio Silva negocia con un socio local ruso [después se enteró que tenía casa en Baiona] la construcción de otra fábrica en aquel país. (Fuente: FARO DE VIGO)

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