22 al 24 de Mayo 2018
 
   


El crucero de Barreras ya “cruza” la Ría


Bloques para el buque que fabrica el astillero vigués son enviados por barco desde firmas situadas en Moaña
Montajes Cancelas o A Xunqueira trabajan para ésta y otras factorías

El crucero ultrapremium que fabrica el astillero Hijo de J. Barreras para The Ritz-Carlton está dejando un buen número de contratos en el naval gallego. Parte de ellos tiene que ver con la fabricación de bloques para el casco. Industrias Navales A Xunqueira (INAX) es una de las empresas que se encarga de hacer estas piezas del puzzle desde Moaña y envía bloques de decenas de toneladas de peso a través de la ría de Vigo. Bloques que tienen un margen de error milimétrico y una maniobra que requiere más de un día de preparación. 

La construcción de un buque es una tarea milimétrica, tanto en lo que se refiere a la propia fabricación como, sobre todo, a los tiempos. La mezcla de estos dos conceptos trae consigo un sinfín de variables destinados a hacer que el buque salga -si todo va según lo previsto- en tiempo y forma. Ahí entran en juego, además del astillero que se hizo con el contrato, las auxiliares del naval que completan el proceso. Es el cambio por el que los astilleros dejaron de tener un gran número de trabajadores en plantilla para apoyarse en estas empresas de cara a la fabricación. Si unas se encargan de la habilitación, el aislamiento o las tuberías (por poner tres ejemplos), otras son subcontratadas para participar directamente en la elaboración del casco. En ese último caso el buque pasa a convertirse en un puzzle, cuyas piezas llegan desde diferentes firmas con una alta precisión para que su montaje sea lo más rápido. En Vigo, además de por tierra, los bloques llegan cruzando la propia ría.

El crucero ultrapremium que construye Hijos de J. Barreas para la firma norteamericana The Ritz-Carlton (The Ritz-Carlton Yacht Collection) es, sin duda, el mejor ejemplo. Con unos plazos ajustados y con requerimientos estrictos por parte de los armadores, el barco ya cuenta con un esqueleto más que visible en la factoría que da a la plaza de la Conserva. Pese a que la mayoría de los bloques se fabrican en el propio astillero, como informan desde el comité de empresa, hay otros que llegan de cerca de una decena de empresas ante sus imponentes 190 metros de eslora. Del otro lado de la ría participan al menos dos: Montajes Cancelas e Industrias Navales A Xunqueira (INAX), que utilizan el mar para hacer llevar sus piezas del puzzle a Barreras.

Entre el jueves y el viernes INAX, situado en Meira (Moaña), realizó toda la maniobra para enviar un bloque de la zona de habilitación del crucero, donde irán camarotes y demás espacios para la tripulación y pasaje. Óscar Brañas, miembro del equipo de control de producción de la firma que dirige Manuel Parcero, explicaba cómo es el proceso: “El bloque va a ser levantado por una grúa y se posa en una pontona. Así cruza la ría hasta el astillero, donde la voltean y la montan al resto”. Parece fácil, pero todo el proceso dura más de un día y ronda los 11.000 euros.

El primer paso es la colocación de la grúa, en este caso de la firma Doniz. “Llegó la noche anterior, para ponerse en posición, y cuatro transportes especiales trajeron más tarde los contrapesos”, comenta Brañas. Con 55 toneladas de peso, la pieza no es de las más grandes realizadas para este mismo buque (llegaron a mandar una de 71), pero cuenta con unas dimensiones considerables: 23,8 metros de ancho por 15,4 de largo. “La precisión tiene que ser milimétrica, hay poco margen de error”, recuerda.

Mientras los cables y agarres del bloque son preparados por parte de la plantilla de la factoría para el izado, una pontona cruza toda la ría arrastrado por uno de los barcos de Botamavi, el Rada Primero, desde las instalaciones de Freire Shipyard, su dueño. La Freire Uno es colocada en paralelo al muelle de A Xunqueira y comienza la lenta maniobra. “Hay que ir poco a poco”, asegura Brañas. En una media hora la pesada pieza reposa ya sobre la pontona, que utilizará otros 30 minutos para cruzar la ría y llegar a su destino. “No hay muchas empresas en la ría que puedan hacer bloque de este tamaño y que tengan salida al mar”, explica Brañas.

El crucero que fabrica Barreras está dejando un buen número de contratos en las empresas navales de la ría. Además de las firmas que se encargan de los bloques, habilitadoras como Navaliber (junto a Martínez Otero) o Regenasa se encargan de la habilitación para el pasaje y la tripulación, respectivamente. No en vano, el buque tendrá capacidad para 544 personas.

(Fuente: Faro de Vigo)

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