22 al 24 de Mayo 2018
 
   


Pescanova preselecciona a dos astilleros para la construcción de sus siete buques


Armón y Vulcano, los mejor posicionados. Pescanova anunciará en “dos semanas” dónde construirá los siete pesqueros que faenarán en Namibia y Mozambique y en los que invertirá 42,5 millones de euros. “Serán uno o dos” astilleros, como avanzó ayer el consejero delegado de la multinacional, Ignacio González, en una comparecencia en Valencia para valorar el primer año de cumplimiento del plan estratégico.

Armón y Vulcano, según fuentes del sector, son los mejor posicionados para asumir el contrato. “Armón es quien más ha preguntado por los equipamientos de cubierta”, exponen las mismas fuentes, y ya construyó para la pesquera varios camaroneros con destino a Mozambique. Son buques pequeños, de en torno a 30 metros de eslora. Los que enviará a Namibia son arrastreros de 50 metros y costarán 10 millones de euros cada uno. Es en este segmento donde Vulcano gana enteros, aunque ningún astillero ha recibido una comunicación formal por parte de la pesquera de Chapela. La última vez que Pescanova encargó un arrastrero fue en 1987, como avanzó FARO. El Sil, construido por Construcciones Navales Santodomingo (hoy Armón Vigo), es ahora de Frigoríficos del Morrazo. “Nos gustaría que fuera un astillero español, y en especial uno gallego. Sería importante para la marca como declaración de intenciones invertir en Galicia”, apuntó el CEO sobre la adjudicación.

Por lo demás, González auguró ayer un incremento de entre el 5 y el 7% de la facturación para el ejercicio en curso y, sobre todo, una situación de break even (se produce cuando la empresa alcanza un umbral de rentabilidad porque sus ingresos cubren los gastos fijos). “La marca, pese a todo lo que ha sufrido, resiste las embestidas y es una marca querida por el consumidor”, subrayó el directivo en referencia al convulso período vivido después de que en 2013 la firma entrara en concurso de acreedores. En su opinión, los resultados obtenidos en 2016 y en lo que va de año demuestran que el problema de la compañía no era de modelo, y la confianza demostrada por los bancos que controlan su accionariado -el llamado G7- también son prueba de ello.

 

Fuente: Faro de Vigo